A Janvier tale, last year.

Posted by I'm the penguin | Posted in | Posted on Saturday, January 19, 2013

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Dear sisters,

When we left our pseudo alma mater I wanted to use this to communicate my new life trough encripted messages. I've done that. But, like freaking three times. And it is one of those nights, I guess.

I wanted to tell the story of all the things that happened to me this year. But there were no midnight speeches on new year's or baby jesus saving me on christmas. I was not given a cold night to spill my heart out or a stranger to eat up a fake identity.

So I guess I'll say it. I'll say what my life has been like these days.

The year started out in an old town with whispering corners and cheap booze. It was very pretty and fun. But like someone once told me, wherever you get an epiphany, don't go back. The once mythic town became a scenography. I was there some months before, and the spark of change in the middle of student spirit had dried out. I thought in that town I had found Alaska, but I went back to find a pretty touristy town.

But you what? That was sort of a good thing, and sat a mood for the season. You see, I've always wanted to run in the night and get in trouble, to drink vodka with milk, to smoke near an abandoned lake house, to kiss someone emotionally unstable and find heaven. And this mythic town had seemed to hold the ghost of the Decadent Penguin. The Warholean wet dream of boy who would know the kids from a jazz band and flirt with tourists and study something artistic and wear the same clothes an entire weekend. But that crashed. That fantasy seemed like a stupid set from a dead-end-but-promising movie.

And it was because of you sisters. I blame you.
Thanks.

This Decadent Penguin, along with the city that gave him life felt flat. This invisible city held too many ghosts already, you got rid of one. You see, when I was there with you I was a very private Penguin. A version of me, which I need to spend more time with. I won't say we didn't hit the good times and flirt with old townies. But I realized this nerdy and unspontaneous and unchalant penguin felt of skin and bones. I felt right, and I felt in a place (not geographic) where I belonged. And it might seem late in the narrative for the Penguin to realize that home is wherever the triangle is, but it was more of finding a Penguin that felt in his skin. A penguin who would no longer yearn for the Beat feeling of rinding off with Kerouac somehwere dark.

And not just that. I think in that trip I faced solitude in a different manner. Not as a suffocating emptiness, not as a solid comfort. Posmodern certainties. So, I found myself out of a labyrinth and searching for another. I am the penguin.

I guess I'll continue later



Pésimo gusto usar blogger como twitter

Posted by I'm the penguin | Posted in | Posted on Friday, January 18, 2013

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Equis, dame unfollow, que al cabo ni te mandé mi corazón por ask.#foreveralone.

EDIT: good dan is good. I might tell you all about it some day.

Última noción

Posted by Mrs. Kite | Posted in | Posted on Saturday, January 05, 2013

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usted claro no sabe
ya que nunca lo he dicho
ni siquiera esas noches en que usted me descubre
con sus manos incrédulas y libres
usted no sabe cómo yo valoro
su sencillo coraje de quererme

Mario Benedetti

Putamadre.

Le Temps de "Noir Sur Blanc"

Posted by Mrs. Kite | Posted in | Posted on Saturday, November 17, 2012

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Sé que tú, como yo, serás especialmente sensible a esta comparación. (Desempolvemos un poco el francés, que es algo que llevaba queriendo enseñarte un rato, pero no había tenido tiempo. Lo he intentado pero no he podido poner en palabras la emoción y reflexión que me causa. Creo que bastará con que leas las letras y veas los videos, como bastó conmigo para sacarme el lagrimón.

En 1962, Françoise Hardy cantaba Le Temps de L'Amour. Para mí, es una canción de cómo entiendo el amor ahora. Sí, estoy en los veintes y a pesar de la treintona que llevo siendo desde que tengo memoria, tengo 21 años. Es un amor, del tiempo que va y viene, un amor a pesar de las heridas, un amor que dura por siempre. (O que al menos así lo recordaremos.) Al final de la canción, el corazón late más rápido, la vida sigue y nosotros simplemente estamos contentos de estar enamorados.


 C'est le temps de l'amour, le temps des copains et de l'aventure.
Quand le temps va et vient, on ne pense a rien malgre ses blessures.
Car le temps de l'amour c'est long et c'est court, ca dure toujours, on s'en souvient.
On se dit qu' a vingt ans on est le roi du monde, et qu' éternellement il y aura dans nos yeux tout le ciel bleu.
Car le temps de l'amour ca vous met au coeur beaucoup de chaleur et de bonheur.
Un beau jour c'est l'amour et le coeur bat plus vite, car la vie suit son cours et l'on est tout heureux d'etre amoureux.

Yo creo que pocas cosas me han llegado tanto como escuchar esto hace poco:


Encontramos a Hardy vieja. De un video sepia a uno blanco y negro. El cabello blanco, de lentes, sentada:

Noir sur blanc, j'écris mes maux, les nerfs à cran. Sans garde-fou ni faux-semblants, de but en blanc, trop souvent.
Blanc ou noir, peut-être qu'il n'est pas trop tard pour sortir de ma tour d'ivoire? Si vous passez sans me voir.
La peine vaudrait bien le prix de ce dernier détour. Tant pis pour tous les non-dits, les appels au secours  lancés dans la nuit et tombant dans l'oreille d'un sourd. Si à votre cou, je peux me pendre haut et court.
Nous laiss'rons en blanc les sujets un peu trop brûlants qui pourraient me glacer le sang, vous faire partir en courant. Seul point noir, si vous n'aimez pas les regards qui vous transpercent de part en part, vais-je passer sans vous voir ?
La peine vaudrait bien le prix de ce dernier amour. Je paierais comptant les cris, les appels au secours lancés dans la nuit et tombant dans l'oreille d'un sourd.
Si à mon cou, vous veniez vous pendre haut et court. Viendrez-vous ? Sachez que tout ne tient qu'à vous, viendrez-vous ?
La peine vaudrait bien le prix, je n'ferais pas demi-tour. Garderais pour moi les cris, les appels au secours. Viendrez-vous ? Sachez que tout ne tient qu'à vous, viendrez-vous ?

Para mis horas

Posted by I'm the penguin | Posted in | Posted on Thursday, October 18, 2012

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Anoche protagonisaste mis sueños.
Como si por fin te conociera, mi mirada te tocó
de formas delicadas,
de formas azarosas e indecorosas.

Tus palabras me tocaron hondo,
desde la boca del estomago
hasta los labios del silencio

*suspiro*

Tres bocanadas de aire y un pinchón a la conciencia
no bastaron para asimilarlo.
Eras tú,
después de todo, después de todos.
Podía llamar a ese momento Victoria,
y adoptarla y llevarla al parque
y darle de comer todas las cartas que te escribí
pero no había a quien mandar.

Pero eres elusivo,
al despertar enmarqué las sonrisas que dejaste en mi piel,
pero no demoraron en hacerse moretes.


[de-por-para Julio]

Tú vuelves, yo no sé

Posted by I'm the penguin | Posted in | Posted on Monday, September 10, 2012

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Eternamente enamorada del desencanto, ella habla de su hogar con minucioso detalle, de sus recuerdos ensayados y sus leves sentires; con la esperanza de algún día borrarlos por completo, y en vez llenar su narrativa con las ideas que evoca en los extraños. Y entonces se convertiría al fin en ella, y no en una construcción flotante.


Siempre vuelve a casa.

Yo quiero volver, siempre. Pero no me animo a tocar la puerta. Me siento como la cortesana retirada que ve al escenario con un dolor sutil y un tanto amargo. Sabe que algún día le perteneció, dejó el alma allí arriba y cada noche recibía una fuente de rosas, si no de la clientela al menos de ella misma, se sabía un cuerpo libre. Ahora, ni de chiste podría salir bien librada de esos estrepitosos saltos de corazón, estirar el pudor detrás de la cabeza o abrir las piernas hasta abrir una cuarta dimensión del espacio. Ahora sólo ve de lejos al escenario empolvarse.

Lo más triste es que sólo imaginó esos bailes, y aún así sabe que no los podría volver a repetir. Los tendones de su júbilo se han vencido.


Yo como la cortesana, sólo veo de lejos la puerta. Prefiero quedarme fuera. Escribir una notita, dejando dicho que no dormiré hoy en casa. Después le cuento al papel a cerca del terrible reino del patriarcado, del imperio transversal que la razón ha decretado, excomulgando por siempre a la emoción a un terreno de fulgor mágico, de snobismo de queso rancio, de intelectualoides pedantes. Pero el papel sólo me ve y no dice nada, piensa que no entiende, pero el que no entiende soy yo. Me desesperanzo, arrugo la notita y vago por la puerta, buscándole esquinas a sus curvas.

No sé hermana, de cómo hablar de amor. O de enamorados. De historias tormentosas por las que vale la pena dar la vida. Crueles desgarros que destrozan a una persona sin volverla a dejar ser feliz. Días de eterno delirio, maldiciones de vivir en éxtasis hasta que el vacío se consuma por el todo. Ósculos que dejan esquimosis. Barbas que dejan huecos. No sé hablar de eso, pero si tuviera que hacerlo como Calvino habló de todos lo amores, osea los dificiles, creo que lo haría como lo hace al hablar de todas las ciudades.

Yo vivo en las sutiles, las se suspenden sobre abismos y llevan vidas menos inciertas que otras, pues ellas saben que las ligeras redes que las sostienen llegarán a un límite. Y entonces pienso en mi interminable disyuntiva, aún no sé decirte hermana, si sufro del insoportable peso de los sentires; o la levedad. Creo que el eterno retorno no es lo peor que me puede pasar, es posible que no sólo prediga que todo seguirá repitiéndose, sino que quizá mejorará. Repetir el mismo procedimiento, esperando diferentes resultados, es sólo una premonición auto-realizada de éxito, qué no?

No sé si es un paraíso o una prisión. Eso lo juzgará, supongo, una narrativa posterior.

Es como si fuera un viaje en bote de remos. Nos adentramos en un lago muy tranquilo mientras amanece, el Sol no es un símbolo, sólo iluminación. Hueles el rocío en tus zapatos y oyes ligeramente las pequeñas ondas rebotar en el bote. Y luego está ese vibrar mudo que tienen los cuerpos de agua provocado por su incesante toqueteo con el aire, caricias que no se terminan de consumar. Hasta que su deseo vence la física, y en un arrebato pasional se mezclan violentamente queriendo dejar cicatrices en el otro. De huella sólo dejan pequeñas burbujas que salen del agua: sutiles, casi invisibles y prácticamente sugestionadas.

Y entonces volteas a ver al cielo iluminandose. No al infinito. No a al vacío, no a ti mism , no a las preguntas. Al horizonte. Y no ves fin.

Y sólo escuchas ese sonido que hacen los reflectores del teatro. Pero aún no sabes distinguir si es porque se encendieron o es que ya se apagaron.

Allá.

Posted by Mrs. Kite | Posted in | Posted on Thursday, September 06, 2012

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No quiero sólo regresar cuando estoy enamorada. Pero, aquí estoy.